Principales tipos de empresa para crear una empresa online
A la hora de convertirse en emprendedor
tenemos que tener en cuenta qué tipo de forma fiscal nos conviene. Lo primero
es hacer un buen plan de negocio y deducir cuáles son nuestros objetivos. Una
vez hecho esto podemos analizar nuestra situación financiera para decidir qué
tipo de empresa nos conviene más.
Cabe recordar que lo más importante es
estar dado de alta en el registro mercantil central, aunque esto es lo primero
que cualquier asesoría nos tramitará. Veamos qué formas mercantiles tenemos
disponibles:
Autónomo. Posiblemente, la más conocida. Es ideal cuando empezamos de cero
y no sabemos muy bien qué ingresos y gastos vamos a tener. Mediante esta forma
mercantil podemos también dar de alta a empleados. Sus trámites asociados son
muy sencillos y se puede usar la firma digital para validar todo.
Sociedad
sin entidad jurídica. Esta forma de sociedad
sería la siguiente en el, digamos, escalón empresarial. Podemos usar una marca
comercial registrada, aunque esto requiere más trámites. Administrativamente
hablando, no necesitamos declaran el IVA trimestralmente y la contabilidad se
reduce a un resumen de gastos e ingresos. Una clara desventaja frente a la
sociedad limitada es que sigues respondiendo con tus bienes ante posibles
deudas.
Sociedad
limitada. Con este tipo de modalidad sí que
tendremos entidad jurídica propia. Es el tipo mercantil más conocido en España,
junto a la sociedad anónima. Se responde ante las deudas contraídas con los
bienes de la empresa, única y exclusivamente. La contabilidad, gestión, alta y
modificaciones son algo más complejas, aunque esta forma mercantil es ideal
para grandes empresas.
- Unknown
- 4/5/13
A la hora de convertirse en emprendedor
tenemos que tener en cuenta qué tipo de forma fiscal nos conviene. Lo primero
es hacer un buen plan de negocio y deducir cuáles son nuestros objetivos. Una
vez hecho esto podemos analizar nuestra situación financiera para decidir qué
tipo de empresa nos conviene más.
Cabe recordar que lo más importante es
estar dado de alta en el registro mercantil central, aunque esto es lo primero
que cualquier asesoría nos tramitará. Veamos qué formas mercantiles tenemos
disponibles:
Autónomo. Posiblemente, la más conocida. Es ideal cuando empezamos de cero
y no sabemos muy bien qué ingresos y gastos vamos a tener. Mediante esta forma
mercantil podemos también dar de alta a empleados. Sus trámites asociados son
muy sencillos y se puede usar la firma digital para validar todo.
Sociedad
sin entidad jurídica. Esta forma de sociedad
sería la siguiente en el, digamos, escalón empresarial. Podemos usar una marca
comercial registrada, aunque esto requiere más trámites. Administrativamente
hablando, no necesitamos declaran el IVA trimestralmente y la contabilidad se
reduce a un resumen de gastos e ingresos. Una clara desventaja frente a la
sociedad limitada es que sigues respondiendo con tus bienes ante posibles
deudas.
Sociedad
limitada. Con este tipo de modalidad sí que
tendremos entidad jurídica propia. Es el tipo mercantil más conocido en España,
junto a la sociedad anónima. Se responde ante las deudas contraídas con los
bienes de la empresa, única y exclusivamente. La contabilidad, gestión, alta y
modificaciones son algo más complejas, aunque esta forma mercantil es ideal
para grandes empresas.



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